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Sábado, 27 de Mayo de 2017, Buenos Aires
  • 29-10-2014
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Los cambios de Rousseff

Los tres mayores bancos de Brasil apoyaron a Dilma y subió la Bolsa

Son el Bradesco, el Itaú y el Santander. Le enviaron una nota de respaldo a Rousseff. El nuevo ministro de Hacienda sería del sector empresario.

San pablo.
Corresponsal

Eleonora Gosman egosman@clarin.com

Los mayores bancos brasileños decidieron respaldar a Dilma Rousseff. El Bradesco, el Itaú y también el Santander declararon públicamente “su convicción” en las capacidades de la presidenta reelecta para resolver “los desafíos” que enfrenta. El apoyo tuvo un efecto inmediato: la Bolsa de San Pablo subió 3,62% y el dólar bajó a los niveles previos a los comicios (2,48 reales). Se diluyó, así, la onda de tensiones que el lunes post elecciones se adueñó de la política, la economía y las finanzas del país.
Lazaro de Mello Brandao del Bradesco se ocupó, personalmente, de firmar un comunicado donde su- brayó que Dilma Rousseff “renovó por el mejor camino, el del voto de la mayoría de los brasileños, todas las condiciones necesarias para avanzar sobre los grandes desafíos que el país tiene hacia adelante.
Le deseamos las merecidas felicitaciones, con la creencia de que tendremos cuatro años de mucho trabajo y conquistas”. Roberto Setúbal, dueño del Itaú, el banco que avaló a la ex candidata Marina Silva durante la primera parte de la campaña electoral, emitió una nota con el mismo tono apaciguador. “El pronunciamiento de la presidenta (Dilma Rousseff) fue muy positivo y la propuesta de dialogar en la búsqueda de un alineamiento para aprobar las reformas necesarias es extremadamente importante para el futuro del país”. El ejecutivo indicó que “la importancia de la sociedad con el sector productivo y financiero declarada por la presidenta trae confianza y tranquilidad a los agentes económicos, los empresarios y los inversores”.
Para el Santander, Dilma merece la “total confianza” debido a su experiencia. Jesús Zabalza, presidente de la institución en Brasil, sostuvo que cree en “la capacidad de liderazgo de Dilma para implementar las medidas necesarias para que Brasil construya un nuevo ciclo se crecimiento sustentable”.
No fue por nada que los líderes empresariales resolvieron terciar públicamente por Dilma. El lunes fue un día tan complicado que la presidenta llegó a mencionar, en entrevistas a la TV Record y a la TV Globo, la existencia de una “tercera vuelta” (post comicios del domingo) que a su juicio sería negativo para Brasil. “No creo en eso, porque quien intenta una tercera vuelta no le presta un buen servicio al país” precisó. Los pronunciamientos de los banqueros calmaron los mercados financieros, que el día anterior habían perdido el rumbo, soliviantados por algunos fondos de inversión que preferían ver a Aécio Neves en el gobierno brasileño.
Dilma señaló que ella pretende publicitar “en forma muy clara las medidas a tomar”. Pero señaló que empezará a trabajar en esa dirección “a partir de la próxima semana”.
Su primer paso será establecer un “amplio diálogo” con todos los sectores empresariales con el objetivo de lograr que la economía brasileña vuelva a crecer.
Ayer, los medios periodísticos brasileños especulaban sobre una lista de candidatos a ocupar el cargo de ministro de Hacienda. Pero la jefa de Estado puso un freno: “No voy a discutir solo un ministro.
Voy a discutir todo mi ministerio de forma general. No intenten especular porque no diré ahora lo que haré más adelante”, advirtió.
Varias personalidades fueron mencionadas por la prensa como eventuales futuros ministros del área económica. Se habló, entre ellos, del actual presidente del Bradesco, Luiz Trabuco; pero también estaban en la lista Henrique Meirelles, ex presidente del Banco Central durante los dos gobiernos de Lula da Silva y el ex vice ministro de Hacienda, Nelson Barbosa. Antes había aparecido el nombre de Abilio Diniz, conocido empresario de la alimentación, e inclusive se habló de Benjamín Steinbruch, dueño de la Compañía Siderúrgica Nacional.
Entre los eventuales postulantes figuró el actual presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, Luciano Coutinho. Pero en Brasil suele ocurrir que, si alguien aparece en los diarios, es porque no está entre los elegidos. Lo que parece ser una realidad es que quien ocupe ese puesto clave deberá tener relaciones fluidas con el mundo empresarial. Ayer, miembros de la dirección del Partido de los Trabajadores dijeron que el futuro ministro de Dilma “no tiene por qué salir del partido”.

Para arriba. El edificio de la Bolsa de San Pablo, ayer, luego de una jornada en la que los principales títulos cotizaron en alza. Afp

Un futuro más pragmático en política exterior

Opinión

Roberto García Moritán

Ex vice canciller

Las elecciones en Brasil han dejado en evidencia un clamor mayoritario por un salto cualitativo a la modernidad. El resultado, que incluyó el voto de insatisfechos y disconformistas, no ha sido un cheque en blanco. La primera reacción de la Bolsa de San Pablo es también una indicación.
Consecuentemente, sería previsible que en la nueva fase de Dilma Rousseff converjan muchos de los puntos enfatizados por la oposición.
Eso podría implicar, entre otras cosas, un enfoque más pragmático en política exterior. Es probable que cambios macroeconómicos, presuntamente inminentes, den una primera señal.
El perfil de los nuevos ministros en economía, como en Itamaraty, sería otra. Los nombres potenciales preanuncian la perspectiva de un Brasil más abierto al mundo.
Esa alternativa ya estaba en los planes de Rousseff y los había adelantado en la última Cumbre del Mercosur. Presuntamente esa evolución sea paulatina, sin estridencias y por etapas. Dos próximas reuniones serán termómetros de intenciones. En Australia, en ocasión de la Cumbre del G-20, no debería sorprender un Brasil más proclive a seguir a la India que a Moscú o Beijing en el marco de los BRICS. La segunda, la Cumbre del Mercosur, en Entre Ríos, podría ser la plataforma de puesta marcha de un mecanismo de aproximación más integral con la Alianza del Pacífico.
Además del énfasis en la necesidad de concluir a la brevedad el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. La tendencia sería impulsar una mayor flexibilización de las normas internas del Mercosur y, en particular, el relacionamiento en términos de libre comercio con terceros Estados, sea en Asia o América del Norte. La sintonía entre Brasilia y Washington podría encaminarse a mayores coincidencias incluso de carácter estratégico. Ya Marco Aurelio García aclaró que Brasil no considera a EE.UU. como potencia declinante. En ese contexto, no sería de extrañar que Rousseff visite próximamente el Salón Oval de la Casa Blanca. Brasil, al igual que la Argentina, enfrenta el reto urgente de la adecuación a la era tecnológica. Brasilia, pese a la recesión, se encuentra mejor ubicada al integrar el grupo selecto de las diez primeras economías del mundo. También por mantener un prestigio internacional intacto y una presencia global cada día más respetada. La Argentina, lamentablemente, no puede decir lo mismo. Sin embargo, los cambios que se avecinan en Brasilia podrían ayudar a una mayor claridad de las ideas en Buenos Aires para mirar el mundo con cristales más agudos y con menor dosis de dogmatismo.